Cuando una chica está callada, millones de cosas
dan vueltas por su cabeza.
Cuando una chica no está discutiendo, está pensando
detenidamente.
Cuando una chica te mira con ojos llenos de preguntas,
se está preguntando por cuanto tiempo estarás cerca.
Cuando una chica te responde “estoy bien” tras unos pocos
segundos, no está para nada bien.
Cuando una chica te mira fijamente, esta deseando que seas suyo para siempre.
Cuando una chica quiere verte todos los días, quiere que la mimes.
Cuando una chica dice “te quiero”, eso es exactamente lo que quiere decir.
Cuando una chica te dice “te echo de menos”,
nadie en este mundo puede añorarte más que ella.
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viernes, 9 de abril de 2010
Mi PeQueÑa COleGiaLa!!..
Yo lo sabía.
Lo sabía desde aquella mañana que le vi.
Él estaba con sus amigos y sus notas.
Cuando se quitó el casco,
delante de aquel pub,
le vi y ¡Dios! lo que sentí.
Sus ojos tan azules como el cielo,
y transparentes como el mar,
su tez curtida y morena,
su pelo negro más oscuro que la noche.
Un anillo colgaba alegremente de su oreja,
y supe entonces que me iba a costar no amarle,
y me iba a costar olvidarle.
Él se volvió cuando uno de sus amigos,
gritó su nombre ¡Bendito nombre!
Benditas letras que lo componían, lo que significaba,
sabía que, por la noche mi última palabra sería para él.
En muy pocos días mis libros y mis cuadernos,
se llenaron con su nombre y mi corazón,
de sueños y fantasía.
Cada tarde salía de clase,
iba al parque donde sabía que él estaría,
y le observaba desde una esquina.
Temerosa de que me viera vestida de colegiala,
y me tomara como una cría.
La cría que soy pero con el corazón,
capaz de todo el amor del mundo,
y cuando se reía ¡Dios lo que sentía!
Creía morirme, echaba ligeramente
la cabeza hacia atrás, adquiriendo el gesto
revoltoso de un niño.
Un día sentada en el parque,
él estaba sentado frente a sus amigos.
Dio la última calada a su cigarro,
arrancó la moto y se marchó.
Yo le seguí con la mirada
cuando de pronto apareció un Sinca P2000
de color rojo vivo; salió de la calle prohibida.
Yo grité entonces...
Aquel horrible ruido de cristales rotos.
Salí corriendo hacia él, las lágrimas
me nublaban la vista, tenía medio cuerpo
debajo del coche, estaba boca abajo, con la cabeza
ladeada y un brazo destrozado.
El conductor salió del coche,
diciendo una y otra vez que lo sentía,
me agaché y puse su cabeza en mis rodillas,
le quedaba un soplo de vida.
¡Me miró!... Sus ojos reflejaban tranquilidad
aunque su rostro se crispaba de dolor y del borde
de sus labios un poquito de sangre
desaparecía en su camisa.
Sólo dijo una frase: "Tú, mi pequeña colegiala"
y dejó de existir.
Estaba destrozada para llorar, le cerré sus ojos azules
para siempre, cuando me di la vuelta vi a sus amigos
alrededor, quietos, viendo el cuerpo sin vida.
Comencé a caminar torpe y lentamente,
y como un susurro oí: "Es la chica de la que estaba enamorado".
Eché a correr y cuando mis entrañas
creía que iban a explotar hasta donde él estaba,
supe que era yo su pequeña colegiala.
Había oído el grito de su corazón.
FIN
Lo sabía desde aquella mañana que le vi.
Él estaba con sus amigos y sus notas.
Cuando se quitó el casco,
delante de aquel pub,
le vi y ¡Dios! lo que sentí.
Sus ojos tan azules como el cielo,
y transparentes como el mar,
su tez curtida y morena,
su pelo negro más oscuro que la noche.
Un anillo colgaba alegremente de su oreja,
y supe entonces que me iba a costar no amarle,
y me iba a costar olvidarle.
Él se volvió cuando uno de sus amigos,
gritó su nombre ¡Bendito nombre!
Benditas letras que lo componían, lo que significaba,
sabía que, por la noche mi última palabra sería para él.
En muy pocos días mis libros y mis cuadernos,
se llenaron con su nombre y mi corazón,
de sueños y fantasía.
Cada tarde salía de clase,
iba al parque donde sabía que él estaría,
y le observaba desde una esquina.
Temerosa de que me viera vestida de colegiala,
y me tomara como una cría.
La cría que soy pero con el corazón,
capaz de todo el amor del mundo,
y cuando se reía ¡Dios lo que sentía!
Creía morirme, echaba ligeramente
la cabeza hacia atrás, adquiriendo el gesto
revoltoso de un niño.
Un día sentada en el parque,
él estaba sentado frente a sus amigos.
Dio la última calada a su cigarro,
arrancó la moto y se marchó.
Yo le seguí con la mirada
cuando de pronto apareció un Sinca P2000
de color rojo vivo; salió de la calle prohibida.
Yo grité entonces...
Aquel horrible ruido de cristales rotos.
Salí corriendo hacia él, las lágrimas
me nublaban la vista, tenía medio cuerpo
debajo del coche, estaba boca abajo, con la cabeza
ladeada y un brazo destrozado.
El conductor salió del coche,
diciendo una y otra vez que lo sentía,
me agaché y puse su cabeza en mis rodillas,
le quedaba un soplo de vida.
¡Me miró!... Sus ojos reflejaban tranquilidad
aunque su rostro se crispaba de dolor y del borde
de sus labios un poquito de sangre
desaparecía en su camisa.
Sólo dijo una frase: "Tú, mi pequeña colegiala"
y dejó de existir.
Estaba destrozada para llorar, le cerré sus ojos azules
para siempre, cuando me di la vuelta vi a sus amigos
alrededor, quietos, viendo el cuerpo sin vida.
Comencé a caminar torpe y lentamente,
y como un susurro oí: "Es la chica de la que estaba enamorado".
Eché a correr y cuando mis entrañas
creía que iban a explotar hasta donde él estaba,
supe que era yo su pequeña colegiala.
Había oído el grito de su corazón.
FIN
miércoles, 7 de abril de 2010
Es durO saBer Que tU amOr alGo te OculTA..PerO mas DurO es sabEr Quien tieNe la Culpa..Un Dia QuiSe Saber lA VerdaD..le PreGunte a Sus OjOs y SolO vi OscUriDad, le PreGunte a Sus amiGos SIn NinGuna ConTestaCiOn..mE DijerOn Que nO haBia Otra Que nO me OlvidaRa De Su amOr..PerO la VerDad SiemPre se Sabe Y laS laGrmaS te aOGAn y te DiCen Que esTA mUertO y la CulPa eS De la DrOGa...
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